Dios ha muerto. Llamen al forense

Hay quien dice que fue por causas naturales, ahogado por su propia ira, o por su propia compasión.

Hay quien dice que homo sapiens lo mató, y él no pudo defenderse.

Hay quien dice que como Dios es todopoderoso murió de ambas muertes a la vez, y eso fue bueno.

La verdad, sin embargo, es más simple. Sucede que a Dios lo hicieron tan frágil que un día simplemente se cayó y se rompió en mil pedazos. El por qué se cayó no está claro aún, pero es irrelevante, quizá algún serafín moquiento lo tumbó por descuido al pasar junto a él con su canasta de empanadas.

Nos dejó, eso sí, una gran enseñanza: Para Dios, la eternidad no alcanza siquiera los diez mil años.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *