El juicio final

Iban a llamar a la parte acusada, pero desistieron al darse cuenta que se trataba de un delito en el que no había cuerpo ni arma homicida.

Es más, al buscar la declaración de la familia se dieron cuenta que tampoco había registros de esta, ni de la presunta víctima, ni registros de ADN.

Fue así como el caso de Jesús de Chamberí Díaz contra Federico W. Nietzsche se cerró poco después de haber sido abierto por falta de pruebas.

El juez encargado aprovechó la corta jornada de ese día para asistir a la homilía y darle gracias al altísimo por su buen juicio.

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